Valientes apuestan por el trabajo

By | 01/05/2015

El calendario nos señala algunas fechas con la intención de llamar nuestra atención sobre ciertas carencias o problemas de la sociedad. Así, cada 1 de mayo celebramos el Día Internacional del Trabajador y cada año lo hacemos con menos ánimo y más desasosiego mientras contemplamos cómo retroceden las líneas: la población activa continúa descendiendo, la esperanza se diluye, la fuga de cerebros se ha convertido en toda una pandemia y, por desgracia, el ‘afortunado’ que tiene algo que celebrar en tan señalado día observa amordazado el robo de sus derechos más fundamentales.

El 1 de mayo del año pasado quisimos hacer nuestro particular homenaje a los valientes que habían pasado por este blog con sus miedos, sus sueños, sus frustraciones y sus esperanzas. 12 meses después nos apetece repetir y recuperar las experiencias de los que en estos últimos 365 días se han desahogado con nosotras.

Lo cierto es que la tendencia es común: según avanzan los meses sin trabajar, la esperanza empieza a mermar. Así, hemos podido contrastar testimonios tan vitales como el de Naiara o Leticia con otros mucho menos optimistas como el de Oscar, a quien los más de tres años en el paro le pasan factura. Tampoco es mucho más halagador el discurso de Adrián que se quejaba de la falta de oportunidades laborales en cualquier sector por tener una formación superior: “No entienden que no se me caen los anillos por trabajar de cualquier cosa”

Emociones
El desempleo arrastra en su camino miles de emociones enfrentadas. Resignación, rebelión, temor, frustración, obsesión… Todas ellas han paseado por nuestras líneas en estos últimos meses. Ángela confesaba que le daba vergüenza contar que le habían despedido, aun siendo una decisión basada en la situación económica de la empresa. La resignación nos llegaba a través de las palabras de Lorena, que lleva años saltando de un contrato temporal a otro: “Lo importante es ir tirando”, confiesa.

Uno de los testimonios con más fuerza nos llegaba desde Andalucía, una provincia con una gran problemática respecto al paro en general y al paro juvenil en concreto. Jesús no acepta el futuro que le imponen y si no puede trabajar, al menos le queda luchar. “Yo he vivido inmerso en el paro desde que acabé los estudios”, relataba. “La transición fue muy natural: el 70% de las personas jóvenes en Andalucía está en paro, es habitual aquí”, explicaba. La obsesión es otra de esas emociones que emana del desempleo. La encarnaba a la perfección Iratxe, una parada enganchada a Infojobs. Afortunadamente para ella, y para su salud mental, no tardó en encontrar un nuevo puesto de trabajo.

A sus 30 años, Mikel ha vuelto a estudiar. Su motivación: buscar un reciclaje profesional y demostrar, a la vez, que el tiempo que está en paro no está parado, sino que invierte en su formación. Estudiar a los 30, confiesa, no es igual que a los 20. Ahora aprovecha mucho mejor las oportunidades.

Buscarse un futuro
Por Valientes han pasado en estos últimos meses muchas personas que han apostado por crearse ellos la oportunidad que nadie les da. Valientes que lo han hecho por vocación o por pura supervivencia, con pasión o con pragmatismo. Personas que se han visto abocadas a apostar por ellas mismas porque el mercado laboral ya no cuenta con ellos o no les ofrece el hueco que merecen. También con esas mismas motivaciones cada vez son más los que se montan un avión, ponen kilómetros bajo sus pies y, a pesar de alejarse de familia y amigos, nos envían retales de esperanza e ilusión.

En los tiempos que nos ha tocado vivir suena a locura dejar un puesto de trabajo. Pero al hablar con David, hiperactivo y emprendedor por naturaleza, una empatiza con su historia. Sólo dando ese salto al vacío podría desarrollar sus proyectos y evolucionar sus inquietudes. Tampoco pasa desapercibida la historia de Belén, una periodista de vocación que ha sufrido y peleado para conseguir llegar a donde quería, eso sí, lejos de su Madrid natal, en Berlín.

El mercado está saturado de profesionales cualificados por lo que emprender no tiene nada que ver con la literatura que arrojan desde muchos medios de comunicación. Buscar un hueco para crecer y lograr un sueldo decente requiere trabajo, dedicación, esfuerzo y, por supuesto, diferenciación. De eso nos hablaban Joseba y Asier. Éste último se ha llevado los pintxos donostiarras hasta Córdoba. En tan sólo un mes, el restaurante que regenta junto a su pareja en la ciudad andaluza ha tenido una gran respuesta. “Más que emprendedores somos aventureros”, confesaba. Y es que, a pesar de la berborrea política, no se hace nada por crear empleo. Emprender, destacaba, es una aventura en la que te lanzas al vacío sin red en la mayoría de las ocasiones.

A kilómetros de casa
Irlanda es uno de los destinos más recurrentes en este blog. Ainhoa nos explicaba que allí es feliz, aunque tiene claro que quiere volver para poder trabajar de lo que más le apasiona, la comunicación. Miriam, en cambio, no ve claro el regreso. En Irlanda encontró “más de lo que buscaba” a nivel personal y profesional. Esta catalana nos cuenta las principales diferencias de España con el mercado laboral irlandés donde ella busca emprender con un proyecto de ‘madre de día’.

Pero los Valientes en estos últimos meses han llegado desde China, México, Inglaterra, FranciaOxford e incluso Indonesia. Demasiado talento emigrado buscando la oportunidad de mostrar su valía lejos de casa.