Sin miedo al desempleo

By | 06/02/2014

Quedarse sin trabajo por primera vez, es difícil. Pero hay quien lo ve como una nueva oportunidad. Una opción de lanzarse a la aventura. Éste ha sido el caso de Iria Rodríguez, periodista de 29 años que, hace un año, se quedó sin trabajo tras haber formado parte del mundo laboral desde que terminó la carrera. Sabiendo que su sector, el de la comunicación y el periodismo, está sumido en una profunda crisis, aceptó un nuevo reto junto a un amigo y ex compañero de trabajo: “nunca sabes cómo se va a desarrollar todo cuando te quedas sin trabajo, pero yo tenía una idea en mi mente: el autoempleo”. Iria afirma que puede ser una ‘utopía’ debido a la situación actual, pero también “una aventura a la que me he animado y en la que estamos dejando todos nuestros esfuerzos”.

Es consciente de que, tal vez, este no sea el mejor momento de adentrarse en la aventura de emprender, pero esta irundarra se define como ‘optimista por naturaleza’. Eso sí, no niega que “sea plenamente consciente de lo difícil que es esto, de las muchas horas que implica y de que también se necesita una dosis de buena suerte”. Iria destaca que se animaron a dar el salto porque no necesitaron hacer una inversión previa; algo que ayuda mucho a la hora de decidirse a dar el paso, porque no supone ninguna carga económica para ninguno de los integrantes. Su nuevo reto profesional se llama 8iMedia: un proyecto de creatividad y de comunicación digital, en la que se han unido distintos perfiles que están muy relacionados entre sí. “Trabajamos diseño offline y online y toda la comunicación en Internet: desde contenidos textuales y multimedia, hasta diseño web pasando por blogs, mantenimiento redes sociales, etc.” explica. Su objetivo es ayudar a las empresas a diferenciarse en el difícil mundo que es Internet; y para ello les guían en los caminos para “llegar a sus clientes y fidelizarlos con las herramientas que nosotros sabemos usar”.

8iMedia va despegando y es por eso que a partir de este mes compaginará su prestación por desempleo, de la cual le queda un año, con la tarifa low cost de autónomo, gracias a la nueva ley de emprendedores. Aunque considera que estas ayudas no son suficientes; Iria cree que “al Gobierno le encanta llenarse la boca diciendo que hay que fomentar el empleo, pero la realidad no es así”. Al haber cambiado su situación ve con claridad que el autoempleo y el autónomo están muy castigados económicamente.

Por primera vez en paro
Iria se ha animado a emprender, sí. Pero antes de eso ha recorrido un largo camino profesional: “era la primera vez que me quedaba en paro. La primera vez que tenía tanto tiempo libre”. Su experiencia desde que finalizó la carrera ha sido larga: “Al terminar la universidad y las prácticas fui encontrando distintos trabajos de lo mío, quizás algo precarios pero que me permitieron aprender y crecer e ir agregando experiencia en el currículum. A los diez meses de salir de la Universidad, entré a trabajar en una agencia y durante un par de años lo compaginé, además, con otro empleo en una radio local los fines de semana”. El trabajo en la agencia ha sido su hogar durante 6 años. Pero hace doce meses, la situación en la empresa cambió y, a pesar de la difícil situación, Iria optó por salir: “Me encantaba lo que hacía, y la relación con mis compañeros; pero la situación laboral y sus condiciones iban cada vez a peor. Me sentía infravalorada”. Afirma con rotundidad que esto fue lo peor de todo: “ver que un trabajo que desempeñas con ilusión y profesionalidad, con el que el cliente está satisfecho, no es valorado; no ya económicamente, sino humanamente es duro”. Asegura que cuando dejó su empleo se sintió aliviada, ya que los últimos meses de trabajo supusieron una etapa muy complicada y negativa; había perdido la ilusión.

Admite que no es habitual que la gente deje su empleo. “La crisis ha creado un miedo a perder empleo que, al mismo tiempo, da alas al que está más arriba” añade Iria. En su entorno más cercano, cada vez más personas están en el paro. Su visión es que la crisis está afectando en mayor medida en estos últimos dos años: “Sí que es cierto que aquí en el País Vasco se está notando ahora más la crisis, y que aún podemos ir a peor; pero yo creo que en el futuro volveré a vivir tiempos mejores y también peores. Todo es cíclico…”. Cree que el hecho de que se hable de crecimiento y empleo, aunque ella no consiga vislumbrar los famosos brotes verdes, puede ser positivo, ya que la gente actúa por impulso.

Burbuja formativa
En estos momentos, además de trabajar en su proyecto, Iria ocupa su tiempo lo máximo posible: colabora semanalmente en una web deportiva, es una de las personas que está detrás del blog de Valientes y estudia en la Universidad a distancia un Grado de Geografía e Historia en la UNED. Éste no tiene nada que ver con su formación, ya que lo hace porque le gusta. Eso sí, sabe que su asignatura pendiente son los idiomas. A pesar de todas las labores que desempeña, no descarta estudiar algo relacionado con su profesión; algo que le ayude a complementar y completar su formación y capacidades. Ha mirado algún que otro curso, y su perspectiva es que “estamos ante una especie de burbuja formativa, otro efecto de la crisis”. Opina que “con tanta gente en el paro y queriendo abrirse camino, es difícil encontrar ofertas o cursos formativos que realmente puedan aportar algo”. El tema de los precios es otro asunto peliagudo: “los precios son difíciles, por no decir imposibles de asumir con las cuotas del paro”.

Relacionado con la preparación, Iria pone su foco en los requisitos de las ofertas de trabajo en este aspecto: “entiendo que cuanta mayor sea la demanda de puestos de trabajo, mayor será la formación que puede ofrecer; pero la formación se debe pagar. Se supone que la calidad se paga, pero no pasa eso en el mercado laboral”. Aunque en estos momentos no se encuentra en una búsqueda de empleo activa, sí que consulta las ofertas de empleo a través de una aplicación en el móvil: Indeed. “Se supone que recoge las ofertas de portales de internet y de Lanbide” explica. Lo que más le llama de ellas es que hay muchas que son inconcretas, que parecen falsas y que se exceden con los conocimientos.