“Quedarme sin empleo fue un palo”

By | 29/05/2014

La crisis ha obligado a muchas personas a reciclarse profesionalmente. Lamentablemente, no son pocos los jóvenes altamente cualificados que optan por esconder su experiencia y su formación en una área específica para poder acceder al mercado laboral. Trabajar de lo que sea. Eso es lo que busca Adrián Gómez Ruiz, un periodista deportivo que ha dedicado los últimos dos años a la cooperación al desarrollo en Bolivia. De vuelta en su Cantabria natal, sus estudios le cierran puertas: “No entienden que no se me caen los anillos por trabajar de cualquier cosa”.

Adrián tiene 30 años, es licenciado en Periodismo y lleva ya dos años en paro. Su currículum es extenso y especializado: “Empecé a trabajar con 16 años, realizando crónicas deportivas en El Diario Montañés. Esos contactos con el fútbol y eventos deportivos me fueron llevando a diversos medios como televisiones y radios”. En 2007, ya con los estudios finalizados, le contrataron en una agencia audiovisual donde elaboraba spots y documentales y poco después dio el salto a un televisión regional de Cantabria. “Me hice cargo de la sección de deportes, aunque por mi experiencia desempeñé también asesoramiento en el departamento creativo”, explica.

Pero llegó la crisis y con ella los problemas. El dueño de la empresa, desoyendo los consejos de su entorno, fundó un periódico que acabó llevando a la ruina al grupo entero. “Después de un año con EREs y negociaciones colectivas”, recuerda, “cerró la televisión”. Tuvo suerte, le llamaron de Radio Marca y le realizaron un contrato por un año. Pero entonces fue la trayectoria deportiva del Racing de Santander la que marcó su futuro profesional: Al descender el equipo de categoría, bajó la inversión en publicidad y el contrato de Adrián no fue renovado. “Quien no me renovó cobraba 3500 euros”, apostilla.

“Quedarme sin empleo fue un palo”, admite. Adrián rememora con nostalgia sus últimos días en aquel trabajo: “Mis compañeros me hicieron un programa homenaje muy emotivo, protestaron por mi marcha y el jefe recibió más de 400 correos de queja, aunque no había marcha atrás”. El director que decidió su salida de la empresa, nos cuenta, fue despedido semanas después.

Le costó asimilar su nueva condición. “Me vine abajo”, reconoce. Pero pronto le dio la vuelta. Le debían dinero de anteriores trabajos y empezó a buscar salida a su situación con una idea en mente. Y entonces, llegó la inspiración: “Una amiga usó una frase que me convenció: ‘aquí nadie te va a ayudar, así que mejor vete a ayudar a los demás’”. Y así fue como éste cántabro acabó en Bolivia como voluntario para una Fundación en temas de cooperación al desarrollo, una experiencia que le ha cambiado la vida. Tanto, que no duda en aconsejar a quien atraviesa su misma situación que haga lo mismo. “Si alguno tiene dinero suficiente que piense que en Sudamérica esos ahorros duran más que aquí y las oportunidades pueden ser más amplias”, sentencia.

Trabajar, de cualquier cosa
Hace cuatro meses que Adrián ha vuelto de Bolivia y su trabajo ahora es, precisamente, buscar trabajo. No oculta haberse llevado una decepción por el panorama que se ha encontrado. “Llegaba con un aire muy optimista, quizás pensando que el karma me debe una, pero poco a poco me doy cuenta que está muy complicado y más para gente con un perfil tan claro como el mío”, lamenta.

Y es que Adrián sólo quiere trabajar. Pero al igual que nos contaba Ainhoa la semana pasada, ha descubierto que su formación es una traba. “Estoy cansado de escuchar la frase ‘con este CV aquí no deberías venir a trabajar’”, se queja. “Al final no entienden que después de mi experiencia en Bolivia no se me caen los anillos por trabajar de cualquier cosa”.

Y así, tras cada puerta que se le cierra, reconoce que se hunde un poco más. Su naturaleza optimista no basta para mantener la esperanza de volver a ejercer de periodista deportivo. “De otra cosa sí, pero cada vez menos”, añade. Su último cartucho, la capital. Aprovechando que su pareja se traslada a Madrid a vivir, Adrián intentará buscar trabajo allí.

Y es que en Cantabria, afirma, hay mucha gente parada que ha tenido que emigrar. Adrián destaca que, en su entorno, los que han tenido que salir a buscar trabajo o siguen en paro son gente universitaria, con estudios superiores. “En mi grupo de amigos, de unos 20 tenemos a tres en el extranjero, ingenieros y licenciados; y a otros dos licenciados en Cantabria. Mientras que el resto, trabajadores profesionales sin estudios universitarios, tienen todos trabajo menos uno”, dice.

Ofertas estafa
Para combatir el desempleo Adrián no se ha establecido ninguna rutina, “para no caer en una monotonía”. Manda currículum, habla con contactos, colabora gratuitamente en medios, asociaciones o “en lo que me llamen”. La herramienta a la que más recurre a la hora de buscar empleo es internet: “Envío los CV vía mail y utilizo plataformas como infojobs”. Pero no oculta su recelo, “empiezo a tener dudas de su viabilidad”.

Y es que, en su opinión, estas páginas web deberían eliminar las ofertas engañosas. “Algunas son auténticas estafas de venta de productos a comisión y puerta fría que se aprovechan de la desesperación de la gente”, denuncia. Además, le gustaría que dejaran de solicitar la inclusión de la información de forma manual. “Estoy cansado de introducir mi CV en estos campos a rellanar. Al final muchos los dejo por cansancio”, asegura.

En estos cuatro meses desde su regreso de Bolivia aún no ha realizado ninguna entrevista de trabajo y no cobra prestación alguna. “Me lo gasté todo en el tercer mundo y ahora dependo de mis padres. Aunque tengo pendiente el cobro de cantidades de Fogasa y cobro alguna cosilla freelance esporádica”, agrega.

Hablar con Adrián denota frustración y desesperación, aunque se percibe una ligera esperanza a corto plazo: Madrid. Mientras confía en que la situación mejore en la capital, este cántabro no se queda de brazos cruzados. Aunque le hayan cerrado puertas debido a su formación, él continúa apostando por mejorar su currículum. Estudia inglés y, además, realiza un máster en marketing y comunicación a distancia.