Ofertas imposibles

By | 10/07/2014

La crisis se ha ensañado especialmente con los profesionales altamente cualificados. No son pocos los que han optado por huir, protagonizando una preocupante y peligrosa “fuga de cerebros” en nuestra sociedad. Los que se quedan, engrosan las listas del paro. En estas circunstancias podría parecer que la competencia para los puestos de trabajo en determinados sectores es muy alta pero, ¿realmente existen perfiles tan cualificados como los que demandan las empresas? Y es que, viendo las ofertas de trabajo parece que “piden dioses y no personas”, denuncia nuestro valiente de hoy.

Este ingeniero de 32 años prefiere mantener el anonimato así que nos referiremos a él con el nombre de Markel. Tras seis años trabajando en el sector se quedó en paro hace ya doce meses, tras perder su trabajo como la mayoría de los desempleados de hoy en día, “por una reducción de plantilla”.

En este último año ha realizado dos entrevistas, pero poco a poco Markel pierde la esperanza de volver a trabajar ‘de lo suyo’: “Trabajo hay pero de comercial y siendo autónomo. De ingeniero es casi imposible porque piden dioses y no personas”, lamenta. “En mi sector la situación está muy difícil”, reitera.

Markel reconoce que afrontar el paro psicológicamente no fue muy difícil, simple y llanamente porque “lo veía venir”. Pero pese a esperado, el cambio siempre es duro y decidió establecerse una nueva rutina basada en la búsqueda de empleo. Un trabajo en sí mismo en el que internet es su principal aliado. “Busco ofertas en la web: infojobs, infoempleo, labide, etc. Aunque también envío currículum directamente a las empresas”, añade.

“La verdad es que las páginas de buscar empleo no funcionan muy bien”, se queja. La mayoría de las empresas, dice, sólo lo utilizan para tener estadísticas y para crearse una bolsa de trabajo y tener gente en caso de la que necesiten. Además, opina que “deberían decir el motivo del rechazo a una candidatura. Muchas veces cumples con todo y te descartan sin saber muy bien por qué”.

Confía en que la situación vaya a mejor en los próximos años, aunque no sea capaz de ver actualmente los famosos brotes verdes. De momento ha regresado a casa de sus padres, mientras cobra prestación por desempleo. En su entorno la situación es buena, dentro del panorama desolador que nos rodea.