Emprender, más difícil para las mujeres

By | 17/12/2015

Tras 8 años trabajando en tu especialidad, dar el salto al emprendizaje puede ser un cambio muy grande. O no, si se hace con la persona adecuada. Nuestra Valiente de esta semana ha decidido dar un giro a su vida laboral, de la mano de una compañera a la que no le falta trabajo. Zuriñe, licenciada en Comunicación Audiovisual y con un máster de la misma rama, ha trabajado “durante los últimos 8 años de manera continua en lo que me gusta”, hasta que el pasado mes de octubre se quedó en el paro al terminar el contrato por maternidad que cubría. Junto a ella en esta aventura está Naiara, licenciada también en “Humanidades: Comunicación” y que ha trabajado como periodista, profesora en el extranjero y, actualmente, trabaja en una empresa privada. Juntas han decidido dar el salto y crear su propio negocio: Goxatu.

Como hemos mencionado antes, Zuriñe se quedó en el paro hace dos meses: “al tener nuestro proyecto en marcha y a punto de inaugurar, pensé que la vida me daba una oportunidad de centrarme en esto”, relata. Afirma que no se ha sentido desgraciada por estar en el paro ya que ha podido trabajar de lo suyo durante mucho tiempo. Hay un elemento que ha sido clave a la hora de que Zuriñe se animara a emprender: “El hecho de contar con mi compañera, amiga y ahora socia. Ver que las dos tenemos objetivos y valores similares ha hecho que no dudara en tirar hacia adelante. Es muy gratificante poder contar con alguien y compartir un proyecto de estas características”.

Un sitio familiar
Goxatu ya está en marcha en el centro de Donosti: “Es una nueva propuesta de ocio que ofrece una agenda mensual de actividades dirigidas a toda la familia” explica Zuriñe. “Además dispone de servicio de cafetería donde se pueden degustar zumos, batidos naturales, repostería artesanal, cafés y más productos elaborados al momento”. Pero si algo tiene claro es que “la mejor definición de Goxatu es su propio nombre: un lugar agradable, goxo, donde puedes disfrutar de cada momento”. Naiara nos cuenta que el local está planteado “como un hogar, un lugar agradable y donde todos los miembros de la familia comparten espacio. Un espacio multidisciplinar y sin barreras con muebles adaptados a todos los tamaños, para que toda la familia se sienta cómoda y como en casa”.

Este proyecto es diferente a los que hemos conocido anteriormente, ya que se aleja del mundo del diseño o comunicación, tiene un lugar físico y ha requerido una inversión más grande. Para poder sacarlo adelante Zuriñe y Naiara han buscado ayuda en diferentes asociaciones y programas. El primer paso fue participar en el programa EMEKIN, promovido por la Diputación Foral de Gipuzkoa y que tiene como objetivo fomentar la creación de empleo mediante el impulso de proyectos empresariales promovidos por mujeres. “Junto con ellos llevamos a cabo el plan de viabilidad con la Federación Mercantil de Gipuzkoa. Después de decidir seguir adelante con el proyecto, la contabilidad del primer año nos la gestiona la Federación Mercantil de Gipuzkoa mediante la ayuda de EMEKIN”, nos cuenta Zuriñe.

Pero esta no ha sido el único programa al que han acudido. Las distintas instituciones de la ciudad también ofrecen soporte para los jóvenes emprendedores tal y como nos comentan nuestras valientes: “Desde el Ayuntamiento de Donostia hemos solicitado la ayuda por la rotulación en euskera, ya que nos conceden el 50% de la rotulación. También hemos solicitado a Fomento de San Sebastián ayudas por la creación de nueva empresa y la contratación de una trabajadora que se encontraba en paro y residente en Donostia. Estamos a la espera de la resolución de estas ayudas”.

Pero no es oro todo lo que reluce. Zuriñe considera que “se deberían equiparar las condiciones y requisitos que solicitan a los autónomos a nivel europeo, ya que en esta materia el Estado Español se encuentra muy a la cola de los demás países de la UE”.

Pocas mujeres
A pesar de todas las ayudas que han pedido “emprender no es tan fácil como lo pintan. Tienes que tener unas ideas muy claras y, sobre todo, ganas de echar para adelante. El fundamento para hacer las cosas es imprescindible”sentencia Zuriñe. Asegura que para ella luchar por la excelencia es algo imprescindible para conseguir los objetivos que una/o se proponga “sin conformarse con algo a medias y siempre actuando con sentido común y adaptándote a las situaciones nuevas”.

Mediante el programa EMEKIN ambas han comprobado que hay una gran diferencia “entre el número de emprendedores masculinos y femeninos, y es que aún hoy resulta muy difícil compaginar vida familiar y profesional”. En este aspecto consideras que “las mujeres son las que más sacrifican ya que ganan sueldos más bajos que sus parejas y siguen sintiendo la responsabilidad del mantenimiento de los hijos/as”. No dudan en ser contundentes al afirmar que las mujeres que “se atreven a emprender y dedicarse en exclusiva a su negocio son unas valientes”. Su experiencia les ha enseñado que las entidades no lo ponen nada fácil: mucho papeleo, mucho requisitos a cumplir, muchas tasas que pagar y pocas ayudas para emprender en los primeros años.

Optimismo
A pesar de haberse embarcado en esta aventura tan diferente de lo que está acostumbrada, Zuriñe se muestra optimista y cree “que volveré a trabajar en algo que me guste, ya sea en el propio proyecto como en el mundo de la comunicación”. Es realista a la hora de describir el momento en el que estamos y considera que no volveremos a vivir como hace algunos años: “no creo que volvamos a lo anterior, pero lo considero algo positivo ya que el modelo anterior no me resulta realista”, sentencia. En su entorno le ha tocado vivir los estragos del desempleo; y no sólo por el momento en el que vive actualmente: “Varios familiares están en el paro desde hace varios años y no consiguen encontrar un trabajo”.