Confiar en una misma

By | 23/04/2015

Antes de la crisis, cuando la gente joven quería ganar algún dinero mientras estudiaba o durante las vacaciones de verano, éstos recurrían a unas profesiones por defecto: camarero/a, reponedor/a o dependiente/a. Con los primeros años de la crisis, muchos fueron los que, tras perder el empleo en su sector, decidieron buscar una salida profesional en el mundo de la venta. Las tiendas se llenaron de currículums y los gerentes de las tiendas pudieron ponerse exquisitos con sus contrataciones.

Nuestra Valiente de esta semana tiene experiencia como dependienta, ya que es donde ha trabajado durante varios años; y sabe lo que es que “te pongan a prueba”. Jessica, una catalana de 36 años, recuerda que se quedó en el paro porque “en la empresa donde trabajaba me dijeron que no había superado el periodo de prueba después de 8 meses”. Asegura que el cambio de su situación laboral no lo hizo de la mejor manera: “lo afronté mal, porque con mi edad y tal y como está el país era muy difícil encontrar trabajo”. Ante la perspectiva de encontrarse en una franja de edad en la que es algo más complicado encontrar un nuevo empleo y tras un tiempo buscándolo, Jessica decidió dar el salto como lo han hecho antes muchos otros Valientes: montó su propia empresa.

Empujón materno
La idea de crear el proyecto de Cos Magic no fue de Jessica, sino de su madre: “En realidad la idea fue suya; fue ella la que me animó porque en mi casa mi madre era la única que trabajaba en ese momento”. Jessica ha abierto una tienda centrada en la venta de corsés y lencería sexy. Es optimista de cara al futuro y entre sus medidas a corto plazo se encuentran “promocionarnos por la zona donde tenemos la tienda y en los desfiles, revistas o redes sociales”.

Como todo emprendedor, y como bien conocemos en el blog, esta catalana ha tenido que enfrentarse a las dificultades que supone ser autónoma y crear tu negocio: “facilidades por parte de las instituciones no he encontrado ninguna, sino todo lo contrario. Y en cuestión de bancos la única ayuda ha sido la de la Caixa” matiza. Jessica vuelve a cargar contra las instituciones y los gobernantes cuando le preguntamos sobre en qué se debería modificar la legislación: “El Gobierno debería cambiar su mentalidad porque tiene que ayudar al ciudadano y a los emprendedores, porque así el país crecería”.

Jessica trata de mostrarse optimista en cuanto al futuro de su proyecto: “Espero que la situación mejore, con esa esperanza hemos montado la tienda”. Sin embargo, cuando habla de las consecuencias de la crisis en su entorno sus palabras no pueden ser más diferentes: “Ha afectado negativamente. En mi caso, no recibo ningún tipo de ayuda; por lo que a mis 36 años me es imposible independizarme”. Considera que el sistema actual no es el mejor para hacer que los más jóvenes accedan a un empleo: “Lo que no se puede hacer es jubilar a una persona a los 67 años y que una de 30 esté en el paro” sentencia. Además, denuncia que “en algunos trabajos deberían dejar de pedir tanto currículum con foto y centrarse más en el currículum en sí”; esto muestra que la importancia de la imagen que existe en la sociedad también puede extrapolarse al mundo laboral y puede influir a la hora de acceder a un empleo.