Emprender a la par

By | 21/05/2015

Emprender a la par: KalakaCada vez son más los jóvenes que apuestan por lanzar su propio negocio impulsados simplemente por la motivación de sentirse útiles, poder demostrar su valía y desarrollarse laboralmente. Lo vemos mucho en Valientes: personas que se lanzan al autoempleo por pura supervivencia, puesto que la alternativa que les queda es desesperarse en el desempleo. En estas circunstancias las agencias locales de fomento de emprendimiento son vitales y fue precisamente por esa vía como nuestras dos protagonistas unieron su destino profesional.

Nerea Uria e Ilazki Gainza son dos guipuzcoanas sobradamente preparadas y con experiencia pero que, como tantas otras personas en estos tiempos que corren, acabaron en la oficina de Lanbide. Uria, de 30 años, es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y lleva tres años en paro. Gainza, de 28, es licenciada en Humanidades: Comunicación y lleva año y medio sin trabajar.

Aterrizar en el paro con su formación, cierta experiencia laboral y toda una carrera profesional por delante les llevó a afrontar el periodo de sequía laboral como una oportunidad para seguir creciendo: “Hemos seguido formándonos y aprendiendo cada día. Nos hemos seguido informando y presentándonos a entrevistas de trabajo. El esfuerzo diario por mejorar personal y profesionalmente y el apoyo de la gente que nos rodea ha sido fundamental”.

Pero el tiempo pasa y uno siente estar perdiendo tiempo de demostrar su valía. “No sabemos si la situación mejorará o no, pero lo que tenemos claro es que no podemos estar esperando a que mejore y a que alguien nos ofrezca trabajo a cualquier precio. Somos dos personas que nos hemos forzado y esforzado por mejorar profesionalmente, por lo que merecemos un trabajo y sueldo digno y acorde a lo que somos profesionalmente”, sentencian. De esa necesidad surgió la idea de emprender: “Lo que nos animó a iniciar nuestro propio negocio fue, en parte, la situación del sector, el estar en desempleo y el querer crear algo acorde con nuestros valores”.

Uniendo proyectos
Uria y Gainza acudieron a una formación para emprendedores en KOOPeratzen. Presentaron su proyecto profesional individualmente pero con el paso de las semanas comenzaron a entender que ambas ideas eran compatibles. Y empezaron de nuevo de cero, pero juntas esta vez. “Veíamos grandes vacíos en la comunicación, tanto en la administración pública, como en pequeñas empresas o cooperativas. A su vez, vemos que la comunicación, en la mayoría de los casos, no respeta la perspectiva de género (ni en las imágenes, ni en los textos que se trabajan); lo que, para nosotras, es esencial”, explican.

Estas dos jóvenes valientes nos presentan Kalaka komunikazio parekidea – Kalaka comunicación y género; desde donde ofrecerán sus servicios de comunicación con perspectiva de género. O lo que es lo mismo: “Creamos planes de comunicación con sus respectivos contenidos y soportes. Ofrecemos un servicio integral y personalizado, por eso le damos mucha importancia a la comunicación cara a cara. Queremos ponernos en la piel de la empresa, la persona o la entidad pública y ofrecerle un plan de comunicación adecuado a sus recursos y objetivos”.

Pero no se quedan sólo ahí: “Ofrecemos asesoría tanto en temas de comunicación como en temas relacionados con cómo incluir la perspectiva de género en la comunicación que se desarrolle. Por último, queremos impulsar la reflexión y formar a las personas que lo requieran; por lo tanto, nuestro tercer eje es la formación, tanto en comunicación, como en la equidad”, finalizan.

Optimismo y realismo
Aún están en la fase inicial y la ilusión y las ganas son sus mejores aliados: Están deseando tener algún encargo, dicen, para poder darle vuelo a su proyecto. Y es que el optimismo es vital para poder llevar a buen puerto un proyecto personal: “Creemos que si no nos gusta lo que tenemos, está en nuestras manos crear alternativas que nos puedan solucionar los problemas. No pretendemos cambiar la sociedad, queremos cambiar nuestra vida profesional e incidir en lo que podamos en las personas de nuestro alrededor, en las personas de nuestros pueblos y ciudades.”

Un optimismo no exento de realismo, y es que la situación lo requiere. “Sabemos que la situación económica es complicada y somos conscientes de ello”, reconocen. Pero confían en su trabajo y formación para poder llevar adelante su proyecto. “Haremos todo lo que podamos para que Kalaka sea una realidad en nuestras vidas, aunque, sabemos que parte del éxito está en manos de otras personas”, matizan.

Nerea Uria e Ilazki Gainza se conocieron en una formación para emprendedores donde les han ayudado a llevar adelante su idea de negocio. Pero más allá de ese apoyo elemental, ambas sentencian que no hay suficientes ayudas y las cuotas que hay que pagar son demasiado altas; lo que, a su juicio, desanima a empezar a hacer algo por tu cuenta. “La clave está en crear redes y apoyarnos entre nosotras”, afirman.