Un cambio de 180 grados

By | 19/02/2015

Nunca se sabe dónde nos llevarán nuestras aventuras en el mundo laboral. Los hay quienes no se plantean salir de su ciudad natal más que para viajar. En el otro extremo nos encontramos con esa gente que no duda en salir a explorar mundo y volver únicamente de visita. Éste es el caso de Cristian, nuestro valiente de esta semana, que después de haber vivido en Buenos Aires y Londres, actualmente, reside en Bali. Las diferentes experiencias que ha vivido le han llevado a la otra punta del mundo; pero si algo ha tenido claro desde el principio es “que nunca me he planteado buscarme la vida en España, por lo que nunca me he puesto muy serio en ello”.

A sus 34 años Cristian es diseñador gráfico. A pesar de moverse en un sector bastante golpeado por la crisis, ha tenido la oportunidad de ejercer su profesión: “Trabajé un año en una conocida marca de ropa y más tarde realicé varios trabajos como freelance. El resto de mi experiencia se ha movido en trabajos basura para sobrevivir”. Afirma no haber estado mucho tiempo en el paro: “Trabajaba para la firma como diseñador cuando empezó la crisis; por lo que me busqué la vida como freelance. Estuve dedicándome a ello una temporada, pero como veía venir la que se avecinaba, decidí que para servir mesas en España, mejor lo hacía en Londres”. Fue así como Cristian se planteó irse al extranjero, una medida muy común en la actualidad. El reto de aprender inglés fue el principal motivo de su viaje; eso y pensar que “al menos ganaría un sueldo digno que España no me iba a proporcionar”. Y mucho no le costó; a la semana de su llevada a la capital del Reino Unido encontró trabajo.

Ciudadano del mundo
Cristian recuerda con alegría su experiencia en Londres. Afirma que fue una ciudad en la que siempre había querido vivir, por lo que “ganas de vivir y aprender experiencias nuevas” no le faltaron. Asegura que la elección de este país no fue al azar: recuerda que fue una salida fácil, además de tener a favor la oportunidad de hablar inglés perfectamente, su objetivo principal. Una vez inmerso en el mundo laboral londinense, este joven logroñés se dio cuenta de las grandes diferencias que hay con respecto a las de aquí: “Todo es diferente, porque hasta para un curro malo, se nota que hay mucha más seriedad por parte de las empresas. Y el salario que te ofrecen te permite, al menos, vivir”.

Pero toda aventura tiene su fin y tras tres años en Londres de los cuales “acabé muy cansado del trabajo, clima… Decidí marcharme a trabajar a una ONG en Tailandia”, recuerda. Esta experiencia enriquecedora duró tres meses y tras terminar, Cristian se dedicó a viajar de mochilero por todo el Sudeste Asiático: “Esto me llevó a parar un par de veces en Bali para surfear. Y el lugar me enamoró”. Tanto que en la actualidad Cristian tiene allí fincada su residencia y ha dado un giro de 180 grados a su carrera y perfil profesional: “Tengo un restaurante a 300 metros de la playa en Bali, Ithaka warung“. Habiendo comenzado esta nueva etapa en su vida laboral, no se plantea volver; y es que no es nada optimista con la situación económica del país: “No creo que mejore a corto plazo; y menos, si se siguen aplicando las mismas medidas que nos han llevado a la crisis” sentencia. Podéis seguir las aventuras viajeras de Cristian desde su blog.