El desempleo como rutina

By | 13/02/2014

La crisis actual ha acrecentado la precariedad laboral. Los jóvenes de hoy en día sueñan con un trabajo temporal, que roce el mileurismo y que les permita ir engordando su currículum. Algo así le pasa a Selene Lanchas, periodista de 27 años que lleva cinco meses en paro. Esta irundarra, coautora de este blog, ha encadenado varios trabajos acordes a su formación pero la estabilidad laboral no es más que una quimera en el horizonte.

Licenciada en Humanidades y Comunicación por la Universidad de Deusto, con experiencia en radio, prensa escrita y gabinete de comunicación; Selene aprovecha este parón laboral para continuar formándose: “Me estoy preparando para sacarme el Advanced y no descarto volver a estudiar algo relacionado con la comunicación; el qué y dónde, es la pregunta”.

Precisamente hace unos meses que se apuntó -y le seleccionaron- para un curso subvencionado por Lanbide. Pero la experiencia no ha podido ser peor. “Me apunté a un curso de ‘Community Manager’ en el que ofrecían formación y contrato. Estaba muy contenta; ya que se trataba de una formación interesante, relacionada con la comunicación y, encima, con prácticas y contrato”, recuerda.

Pero al arrancar las clases se dio cuenta de que no era como se lo habían contado: “El curso lo habían publicitado como de ‘Community Manager’ cuando, en realidad, era de ‘Gestión Comercial y Ventas’. No tenía nada que ver”. Finalmente, optó por dejarlo: “Es cierto que era con compromiso de contratación, pero no podía estar seis meses yendo todas las tardes a algo que no me aportaba nada profesionalmente”, explica. Selene denuncia, además, que la empresa encargada de impartir el curso no dio la cara: “Cada vez que preguntábamos información sobre el mismo eran esquivos y no querían contestar”.

Hace ya casi medio año que se quedó en paro, su último contrato fue para suplir una baja y, aunque por un momento se esbozó la posibilidad de continuar, finalmente no se materializó. A pesar de que entrara en los planes, el desempleo acarrea consigo frustración. “Siempre me da rabia quedarme en paro, me gusta sentirme útil”, sentencia.

No es la primera vez que esta periodista forma parte de las listas del paro. “Todas las veces que se me ha terminado un contrato lo he intentado afrontar de forma positiva; es decir, pensando que dentro de poco encontraré otra cosa en la que poder demostrar mi valía”. Pero no es tan fácil. “Tengo mis días”, reconoce. Para intentar hacerlo más llevadero, Selene no se permite estar parada: “Me obligo a salir de casa todos los días”. Madruga, hace deporte, va a clase de inglés, lee y estudia: “busco artículos o documentos relacionados con mi profesión para mejorar mis aptitudes”.

Buscar entre miles de ofertas
La búsqueda de empleo es el motor principal de su rutina. Para ello recurre a todas las vías posibles: periódico, portales de empleo, páginas de instituciones públicas e incluso por las redes sociales, como Twitter. “Nunca se sabe dónde se van a publicar ofertas de trabajo hoy en día”, destaca. Además, a lo largo del tiempo ha elaborado un listado de empresas a las que enviar su CV. No obstante si algo tiene claro es que la única (o, al menos, la manera más eficaz) de encontrar trabajo hoy en día, es mediante contactos.

Como usuaria activa de las webs de empleo, Selene se queja de que es difícil filtrar las ofertas reales entre las miles que se publican. “Creo que muchas son falsas”, se lamenta. Otra demanda es un seguimiento más activo a lo que se lanza en estas webs: “Hay ofertas a las que estoy apuntada desde hace más de un año y todavía pone ‘en proceso’… Además ver que las empresas no gestionan los CV que reciben o que tras apuntarte no hay ningún movimiento es indignante”. Reclama un mayor control en los procesos de selección ya que están creando falsas ilusiones. Algo similar ocurre con el servicio público de empleo en el País Vasco, Lanbide. En su opinión no es muy útil, ya que nunca ha recibido una sola oferta interesante a través de este portal. “No conozco a nadie que haya encontrado trabajo gracias a Lanbide”, asevera.

Crisis del sector
Asume que está inmersa en una búsqueda de trabajo especialmente difícil. “A veces, en el caso de nuestra profesión, el problema está en saber qué empresas o asociaciones tienen un gabinete o departamento de comunicación. O cuáles lo necesitan”, matiza. Esta irundarra es muy crítica con la situación actual de su sector: “Existe una visión general en la que parece que la comunicación es algo que puede hacer cualquiera y que no es muy necesaria. Creo que no se nos valora lo suficiente. Es por eso, en parte, que nuestra profesión es uno de los sectores que peor lo está pasando con la crisis”, añade.

Selene no cobra prestación por desempleo, se le agotó el pasado mes. Esa circunstancia acrecienta su necesidad de encontrar trabajo, aunque viva aún en casa de sus padres. “Tengo mis ahorros, pero me gustaría que siguieran siéndolo”, afirma. A sus 27 años, está decidida a independizarse, a pesar de su situación laboral. “Quería hacerlo al encontrar algo más estable; pero tal y como está la situación, no lo veo muy factible, por lo que habrá que arriesgarse”.

Nos cuenta que en su entorno la crisis no ha sido muy severa. Sus padres continúan trabajando mientras que su hermano aún está estudiando. Selene reflexiona sobre el panorama que heredarán los universitarios de hoy en día. “Los que vienen por detrás lo tienen peor, al menos nosotros tenemos experiencia laboral, ¡que ya es mucho!”. Entre sus amigos, “hay de todo”, cuenta. “Choca un poco ver tantas realidades y experiencias diferentes; algunos tienen la suerte de tener empleo; otros llevan años sin trabajar y sobreviven con pequeños trabajos temporales -dando clases, de azafata o vigilante en eventos puntuales, etc- y finalmente están los que se han lanzado a montar su propia empresa. Algunos somos periodistas pero también hay enfermeras, profesores, licenciados en LADE, ingenieros, etc.”.

Actualización: Una semana después de publicar el reportaje Selene se ha reincorporado a la vida laboral, con un nuevo empleo para sustituir una baja laboral.

One thought on “El desempleo como rutina

Comments are closed.