El camino de emprender

By | 26/11/2015

La crisis ha llevado a muchos parados a emprender. Algunos, los más afortunados, apenas han necesitado algo más que un ordenador y una conexión a internet mientras que otros han tenido que realizar una gran inversión económica para su negocio, ya sea dentro o fuera de la red. Pero todos ellos tienen en común el hecho de asumir un riesgo que determinará su futuro y un esfuerzo titánico. Para muestra de ello nuestra valiente de hoy: Una joven de 34 años que hace tan sólo un mes que ha lanzado al mundo su tienda online de artículos originales, Sitemola.com.

Ainhoa es licenciada en Bellas Artes y diseñadora gráfica desde el año 2006 y se quedó sin trabajo en 2013. “Atacaba la crisis, comenzaron los meses sin sueldo y un ‘ya te pagaremos cuando podamos’”, recuerda. Y así llegó el día en que en vez de ir a trabajar a esta joven irundarra le tocaba ir a la cola del INEM. Con una hipoteca que pagar y la celebración de su boda a la vista, fue un duro golpe, pero reconoce que se cobijó en la idea de afrontarlo como un parón para planificar el enlace con tiempo: “Al mes de volver del viaje dábamos la gran noticia a los familiares: estábamos embarazados”.

Paralelamente a su proyecto familiar Ainhoa comenzó a estudiar otro proyecto profesional. Sitemola fue el resultado de la evolución de diversas ideas de trabajo que surgieron de la asistencia a cursos y actividades en Bidasoa Activa. El camino no lo comenzó sola: fue de la mano con un compañero que había salido de la misma manera y de la misma empresa que ella. “Comenzamos a desarrollarlo juntos pero finalmente separamos nuestros caminos para dedicar nuestro tiempo a lo que creíamos que teníamos que hacer: trabajar por alcanzar nuestras propias metas”, explica.

En todo este proceso Ainhoa ha contado con dos pilares que le han ayudado a llevar el proyecto a buen puerto: La agencia de desarrollo Bidasoa Activa y su marido. “En Bidasoa Activa he podido ver que “se puede” si se quiere”. El primer curso en el que participó, De la idea a la empresa, fue vital para ella. Nos cuenta cómo presentar su idea de negocio a los que fueron sus compañeros le ayudó a verla desde otras perspectivas: “Durante el curso se hablaba desde la propuesta a la puesta en marcha, de papeleos, de publicidad en redes sociales y de financiación. Muy recomendable desde el principio hasta el fin aunque puedes terminar con una idea de negocio que no era la inicial”.

El otro pilar en este largo camino a sido su marido: “Él siempre ha sido mi apoyo y mi compañero de fatigas en este proyecto. Pero todo hay que decirlo, si no fuera porque en casa entra su sueldo no podría haber invertido lo que he invertido en Sitemola”. No ha sido fácil; “todo es desembolso tras desembolso”, destaca. Y eso que, dadas sus circunstancias personales, ha tenido la suerte de no tener que pedir un préstamo y poder invertir parte de la prestación de desempleo en su negocio: “La parte informática se ha quedado en casa porque he recurrido a los conocimientos de mi marido para crear y modificar partes de la web que yo no sabía hacer. Tener un marido ingeniero informático en casa es como tener un McGiver de los ordenadores -por lo menos desde mi punto de vista- y ahorra gastos”.

Optimismo y realidad
Finalmente el pasado mes de octubre veía la luz Sitemola, una tienda online en la que se pueden encontrar artículos originales para regalar o auto regalar, matiza. “Me gustaría que toda persona que se pregunte ¿qué le puedo regalar a fulanito? encuentre respuesta en Sitemola”. Durante este primer mes Ainhoa ha ido completando poco a poco la oferta de su web, donde por el momento pueden encontrarse artículos para la casa y la oficina, para cocineros, prácticos, nostálgicos, estilo vintage…

Al preguntarle cómo ve el futuro a corto plazo a una emprendedora que acaba de sacar a la luz su negocio nos sorprende la fuerza de su optimismo. “Soy optimista por naturaleza así que lo que tengo que hacer es trabajar y moverme todo lo que pueda para que este proyecto saque sus frutos”, afirma. Trabajo, precisamente, no le va a faltar: “Muchas personas tienen la errónea idea de que tener una tienda online consiste en montar una web con productos y esperar a que vengan los compradores. Y nada menos cerca de la realidad”. Ahora toca darse a conocer, hacer publicidad en todas las redes sociales y con todas las herramientas que estén a su alcance. “Invertir y convertir a los posibles clientes en clientes fieles”, sentencia.

Eso sí, el optimismo de nuestra valiente no llega exento de quejas: “Me parece increíble que para comenzar haya que hacer inversiones excesivamente serias. No entiendo por qué existe una cuota fija de autónomos. Si por mí fuera los autónomos pagaríamos en base a nuestra facturación”, reclama. Ainhoa cree que hay más emprendedores de los que se conocen pero que la mayoría no se atreve o no puede dar el paso por falta de solidez financiera. “Escucho constantemente que cuando te caes tienes que volver a levantarte. Sin embargo parece que esto sólo puede pasar en otros países porque aquí si quieres emprender te la juegas. Y si sale mal es casi imposible encontrar financiación para comenzar con un nuevo proyecto. Es triste porque seguramente muchas buenas ideas se quedan en el tintero”, lamenta.