“Acepto lo que me ha tocado vivir y soy feliz”

By | 07/08/2014

Ya hemos comentado en varias ocasiones que el sector de la comunicación ha sido muy castigado por la crisis. Esta semana,nos acercamos a otro ámbito que ha afectado a todas las ramas profesionales del mismo: el de la construcción o la famosa burbuja inmobiliaria. Nuestra valiente de de hoy se llama Leticia Gómez, tiene 27 años y, como bien indica ella, tiene “una buena carga de títulos a la espalda”. Es Arquitecto Técnico por la Universidad de Salamanca, Ingeniera de la Edificación por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, tiene un título propio de Valoración y Tasación Inmobiliaria y un máster/postgrado en Seguridad y Salud, Prevención de Riesgos Laborales. A todo esto podría sumar diferentes cursos relacionados con materiales y técnicas de construcción, programas de diseño… Pero hace unos años decidió darle un giro a su carrera profesional y, actualmente, estudia Turismo por la UNED y le falta un año para terminar esta nueva carrera universitaria.

A pesar de su amplia preparación Leticia habla del paro con una frase demoledora: “Yo nunca he tenido que afrontar qué es estar en paro y perder un trabajo porque nunca lo he tenido; al igual que tantos españoles y más en este sector”. Su experiencia profesional se limita a 9 meses de prácticas de empresa no remuneradas, que fue lo que pudo encontrar tras terminar la carrera; justo en el momento en el que el “boom” de la construcción comenzó su declive. Eso sí, ha estado ocupada desde entonces y trabajando “de forma altruista por decirlo de alguna forma. Desde antes de acabar la carrera he colaborado con proyectos para zonas subdesarrolladas, he trazado planos para un libro, he realizado alguna tasación o planos para algunas empresas; pero nunca he tenido un trabajo remunerado”, explica.

Importancia de la rutina
Cuando habla de lo que es no encontrar trabajo afirma que “al principio, después de tanto esfuerzo, terminas y ves que no hay nada, pero sobre todo que nadie valora tus notas, tus estudios… es decir, aquello a lo que has dedicado tus últimos años, el mundo se desmorona hasta que empiezas a ver la vida de otra forma”. Es en este punto cuando Leticia se hace eco del ‘lema’ de este blog, y explica claramente que “yo estoy parada sí, pero jamás lo he estado. Nunca he dejado de estudiar, de emplear mis conocimientos para ayudar a los demás. Actualmente estudio tres idiomas a la vez, a parte de mi otra carrera; y tengo una rutina diaria establecida para que mis días estén llenos”. Para ella establecerse una calendario de tareas es importante para sobrellevar el día al día: “mientras que la mente y el cuerpo estén activos tú nunca estás parado. Siempre hay cosas a las que poderse dedicar”. Ella reparte su rutina entre el ejercicio, los estudios, los trabajos que le van saliendo y su vida social; algo que hace que tenga la mente ocupada y no tenga que preocuparse constantemente por su situación. Asegura que lo más importante es “aceptar lo que me ha tocado vivir, y aunque suene extraño, yo soy feliz y pongo todo de mí en cada cosa que hago. Creo que es lo que me mantiene alegre”.

Uno de los puntos fuertes de nuestra Valiente, es la preparación y la formación. Considera que es la mejor forma de labrarse su futuro; por eso, hace tres años decidió darle un giro a su vida y apostar por “una de las riquezas potenciales que tiene España como es el turismo. Me encantan los idiomas y analizando el panorama me pareció la opción más acertada”, añade. No son pocos los que se sorprenden a verla estudiando algo tan diferente de su perfil cuando explica su formación y a lo que se dedica actualmente. Sin embargo, Leticia afirma que “estudio con ilusión y aprendo algo nuevo cada día y me quedo con todo lo positivo de mi día a día. No creo que tenga un futuro en el mundo de la arquitectura y la construcción, al menos, dentro de España. Está claro que la situación mejorará, pero nunca se llegará a construir como antes; y viene gente nueva mejor preparada para los nuevos retos”. Se siente afortunada al saber que puede disfrutar haciendo cosas muy diversas y de distintas ramas; su próxima meta es terminar Turismo el próximo año y pedir una beca para realizar prácticas de investigación turística en el extranjero. Eso sí, sin olvidar uno de sus deseos más firmes: “mi sueño es escribir libros y nada tiene que ver con mis dos formaciones académicas”.

Otra de las razones por las que Leticia decidió reciclarse es por el panorama en el que viven sus compañeros de Universidad: “gente de mi promoción está trabajando como teleoperadores o en cualquier restaurante de comida rápida. Pero hasta para eso tener un currículum muy cualificado es un problema y te cierra puertas”. Lo mismo ocurre en su entorno diario; se ha dado cuenta de que la crisis ha afectado a aquellas personas que poseen títulos universitarios, mientras que los amigos y conocidos que empezaron a trabajar a los 18 conservan sus empleos. Su sector está en una situación difícil, pero sus amistades en las ramas de enfermería, pedagogía, psicología, etc. no lo están pasando mucho mejor.

Confianza en uno mismo
Aunque ahora se encuentre estudiando, Leticia sí que se ha dedicado a la búsqueda activa de empleo. Asegura que se ha olvidado ya de la cantidad de currículums que ha podido entregar, tanto en mano como a través de Internet. Utiliza plataformas como Infojobs, aunque realmente duda de la viabilidad de las mismas, “creo que muchas ofertas son falsas. ¡Incluso alguna vez he estado en procesos de selección un año!”, critica. A lo largo de los años ha realizado diversas entrevistas de trabajo de diferentes técnicas: individuales, grupales… De éstas recuerda las preguntas relacionadas con su maternidad: “las preguntas que me resultaron más extrañas o personales están si pensaba tener hijos en los próximos años o pensaba ser madre alguna vez en mi vida, si tenía pensado casarme y si renunciaría a mi trabajo por cuidar a mis hijos o atender a mi marido”, denuncia. Un tema que afecta a las mujeres jóvenes hoy en día y que ya hemos tocado en este blog.

Considera que lo mejor a la hora de afrontar una entrevista es mostrar seguridad en uno mismo: “entra mucho en juego tu personalidad y como eres capaz de reconducir esa entrevista”, explica. “Hay que ir bien preparado, mostrar optimismo y seguridad y transmitirlo a la persona que te realiza la entrevista”. Como experiencia curiosa, recuerda que en una de las que realizó “el entrevistador me dijo que la plaza estaba dada a un sobrino de uno de los jefes, pero que mi ilusión y mis ganas de dar lo mejor de mi habían hecho que el me eligiera como candidata.”