Dejarlo todo y emigrar

By | 19/03/2015

Una vez más, en Valientes nos acercamos al ajetreado mundo del periodismo. Nuestro reportaje de esta semana se centra en una donostiarra que ha preferido mantener su anonimato, por lo que nos referiremos a ella como María. A sus 30 años, ésta licenciada en Periodismo puede afirmar que ha disfrutado del placer de ejercer su profesión, a pesar de los tiempos tan oscuros que atraviesa el sector: “Tengo ocho años de experiencia en prensa escrita, digital y radio en el País Vasco y Canarias”. El sueño de muchos: trabajar de periodista a pesar de la crisis. Pero, nunca sabemos a dónde nos llevará la vida, y María, teniendo un empleo decidió dejarlo: “Por circunstancias personales tuve que decir adiós a mi trabajo con mucho dolor. Pero con ilusión por comenzar una nueva aventura y con ganas de recuperar la ambición”.

A diferencia de otras veces que hemos tratado el tema de la emigración en el blog, María decidió irse a vivir a Francia “para comenzar a convivir con mi pareja y para volver a experimentar la ilusión por empezar en otro lugar y saber así de lo que soy capaz” sentencia. Afirma que, en su caso, el país lo eligió el amor porque es el lugar donde vive su pareja: “no hubo mucha elección en este sentido, simplemente, decidí comenzar una vida más “sería” con él”.

Objetivo: el francés
María lleva dos meses en el país galo y es la primera vez que se encuentra sin empleo. Desde que se instaló allí ha tratado de “seguir una rutina para no desesperarme al no tener trabajo, algo a lo que no estoy acostumbrada, puesto que he encadenado trabajo desde que salí de la Universidad”. Lo primero que hizo fue apuntarse a un curso intensivo de francés “un idioma que me resultaba totalmente desconocido pese a haber vivido durante dos décadas a 25 kilómetro de Francia”. El aprendizaje de idiomas ocupa gran parte de su día entre semana, lo que ha hecho que vuelva “a la intensa vida de estudiante”.

A pesar de haberse centrado en los estudios, María espera encontrar trabajo en Francia. Afirma que “las diferencias son bastante notables en cuanto al sueldo, que aquí es mucho más que en España, aunque la vida también es mucho más cara; y el horario, que se respeta mil veces más y lo de las horas extras impagadas no es habitual”. Al llevar tan poco tiempo en el país asegura que no ha buscado trabajo de forma intenta más allá “de enviar currículums a las empresas de comunicación en las que creo que puedo encajar, aunque todavía no he recibido respuesta”, sentencia.

Eso sí, es optimista de cara a la posibilidad de seguir ejerciendo su profesión: “Tengo esperanzas de encontrar trabajo, de seguir formándome como periodista y creo que Francia es un país con muchas posibilidades. No obstante tengo los pies en la tierra y considero que debo mejorar mi francés para poder obtener un buen trabajo” comenta tajantemente. María no cierra ninguna puerta: se ha ofrecido para dar clases de español tanto a niños como a adultos, mientras trabaja por aumentar sus posibilidades laborales. Piensa que en su situación los contactos son lo más importantes para acceder a un empleo: “Cuando llegué contacté con periodistas españoles que trabajan aquí. No obstante, las redes sociales también pueden ser una ayuda, así como el método tradicional del envío masivo de currículos”

Una sonrisa en la cara
Su situación personal ha dado un giro de 180 grados. El hecho de haber estado trabajando de forma ininterrumpida durante ocho años le ha permitido ahorrar suficiente dinero como para poder vivir en Francia durante unos meses centrándose en aprender el idioma. Sin embargo, considera que es difícil encontrar en España un entorno que no se haya visto envuelto por la crisis: “amigos con hijos e hipoteca que han perdido el trabajo y que todavía siguen teniendo una sonrisa y ganas de seguir adelante y de luchar por lo que merecen, otros se han desesperado en la búsqueda de empleo…”. A pesar de que siempre transmitan la idea de que fuera se está mejor, María opina que en Francia “parece que la situación económica está empeorando, al menos no creciendo. Aunque la esperanza es lo último que se pierde”.