Científicos exiliados

By | 22/10/2015

Alemania. Otro punto de encuentro de miles de jóvenes que buscan una oportunidad laboral. Y es que para los científicos hallar una experiencia en su ámbito laboral cerca de casa es un reto casi imposible. No es la primera vez que nos topamos con jóvenes altamente preparados que no encuentran un empleo y tienen que emigrar a otros países de Europa. Es el caso de nuestra valiente de esta semana: Gema tiene 29 años, es licenciada en Biología y tiene un máster en Genética y Biología Celular. Casi nada. Sin embargo, a día de hoy, reside en Alemania donde ha tenido que viajar para poder realizar su tesis doctoral en un centro de investigación en Munich.

Cuando habla de desempleo afirma que “no ha estado nunca exactamente en paro”. Su situación fue diferente: “Tras terminar el máster no tuve más opción que permanecer un año más allí voluntariamente y de manera no remunerada”. Al finalizar este periodo de tiempo decidió irse de España. De este momento, ya han pasado más de dos años.

Alemania quiere doctorados
Ante la idea de emigrar, Gema asegura que “no me he ido exactamente porque no tuviera más remedio que irme. Directamente no busqué muchas alternativas en España. Me quería ir”, sentencia. Y es aquí donde la realidad vuelve a toparse con nuestros científicos más preparados: “De cualquier forma iba a ser más productivo que quedarme”.

Gema recaló en el país germano por elección propia: “Me vine aquí ya con un puesto como estudiante de doctorado”. Recuerda que en ese momento le apetecía tener de nuevo la experiencia de vivir en el extranjero, algo de lo que ya disfrutó estando de Erasmus en Suecia. Buscaba un lugar que estuviera en Centro Europa; pero, sobre todo, un sitio “donde hubiera muchas posibilidades fuera de la academia, por si acaso”. Y es que “en España estábamos pegándonos por conseguir FPI y FPU para hacer el doctorado. En otros países como Alemania, estaban pidiendo doctorados; por lo que la diferencia era evidente”.

Una vez más, nos encontramos con grandes diferencias entre Alemania y España: “Mejores suelos, mejores medios. Pero más burocracia”, comenta Gema. Y es aquí donde afirma que en España las cosas se hacen más rápidamente: “Echo de menos la rapidez española. Sí, sí, somos más rápidos en gestiones burocráticas, imagínate… Aquí todo requiere rellenar documentos y más documentos, y más… Y ahora tiene que mandarlo aquí y allá y hartarte a esperar”, relata con hartazgo. A la hora de plantearse el regreso comenta que no sabe qué hará: “España tira, pero tendré también que preguntar a mi pareja. Además si tras doctorarme puedo encontrar la posición que deseo por aquí… habrá que verlo”.

Internet como motor
En el momento de realizar búsquedas de empleo, nuestra valiente recurre a la herramienta estrella de la actualidad: Internet. Para los interesados en encontrar una oportunidad laboral en Alemania, Gema recomienda la página StepStone: “Hay páginas muy buenas como ésta. Me gusta encontrarme listas infinitas de ofertas de trabajo y poder escribir y trabajarme el CV y la carta de presentación (o lo que me pidan), en función de si me interesa el puesto de trabajo”. Para los científicos que ansían una oportunidad fuera de sus fronteras Gema recalca que hay “otras posibilidades para encontrar puestos de trabajo. En mi caso fue un anuncio por mi actual jefe en el JobMarket de FENS”. Anuncio que, además, fue su propio supervisor el que le mostró apoyándole a buscar suerte en el extranjero ante las pocas posibilidades que había aquí.

Antes de probar suerte en el extranjero Gema realizó dos entrevistas para trabajar como técnico de laboratorio. Afirma que “fui poco convencia de que me fuera a quedar, fue un poco por probar, sentirme en un proceso de selección… Si vas poco convencido, se nota, y no te cogen”, opina. Además del convencimiento, considera que ser demasiado sincero puede resultar un problema en alguna ocasión.

Y mientras tiene la esperanza de que la situación mejore, nuestra valiente reside en Munich, una ciudad donde “la vivienda es requetecara”, gana un sueldo y tiene su casa. Eso sí, la crisis ha llegado a su entorno donde “muchos se han tenido que buscar opciones B, pocos trabajan como biólogos, algunos han arriesgado a abrir pequeños negocios”. La situación en el sector no es la idónea tampoco: “Veo mucho contrato basura a mi alrededor, pero pocas quejas. Si te quejas, lo pierdes; y estamos para pocas tonterías” sentencia.