Carreras a la espera

By | 15/10/2015

A sus 31 años Iñaki García se enfrenta por primera vez al mercado laboral, tras una trayectoria sobresaliente como estudiante. Diplomado en Magisterio, licenciado en Química con un máster en Química y Polímeros, este irundarra ha pasado los últimos veranos trabajando como director de colonias pero es ahora cuando se enfrenta a los currículums, las ofertas de trabajo que no aparecen y a Lanbide. Todas sus esperanzas están puestas en una beca que le permita dar el salto al doctorado en la universidad y, mientras espera, nos cuenta sus primeras impresiones en este “mundo del desempleo”.

García nos relata su currículum académico: “Primero empecé una carrera que tuve que abandonar por cuestiones de salud, cursé después Magisterio de Primaria y al acabar decidí dar el salto a Ciencias Químicas”. Tras la licenciatura de cinco años ha cursado un máster de Química especializado en polímeros; y ahora “estoy a ver qué pasa”, concluye.

Su aproximación a ambas realidades laborales ha sido a través de las prácticas universitarias. En la facultad de Químicas éstas se realizan en la misma institución; en magisterio, en cambio, tuvo la oportunidad de trabajar en colegios, una experiencia “muy buena”. Al final, añade, “es cuando sales de la facultad y te enfrentas a 30 niños cuando más aprendes”. Con todo, tiene claro que a largo plazo su vocación es la docencia; pero una vez introducido en el mundo de la investigación reconoce que le gustaría ahondar unos años en esta profesión.

Así pues, teniendo en cuenta que su ambición es progresar en el mundo de la investigación, el siguiente paso estaba claro: García ha solicitado una beca para realizar el doctorado. Una decisión que conlleva prolongar su vida de estudiante pero, a la vez, dar un salto personal cualitativo: Su iniciación en el mundo laboral. Y es que hablamos de una beca remunerada en la que el estudiante cotiza a la seguridad social; prorrogable, además, por tres o cuatro años, otorgando así una cierta estabilidad. “El sueldo no es alto pero te permite realizar el doctorado, ayudar al grupo de investigación y contar con otro título más”, agrega.

Un sector difícil
Y es que la ‘titulitis’ española no tiene fin y más en determinados sectores: “En Químicas nos han repetido muchas veces que las empresas piden licenciados con máster como mínimo y a veces, incluso, exigen el doctorado”. Paradójicamente, destaca que algunos de sus compañeros de licenciatura y máster cursan ahora el grado de FP porque en muchos empleos “trabajas como químico pero te pagan como técnico químico y te contratan sólo si eres técnico, aunque seas licenciado”.

No es un sector fácil. Tras el doctorado García confiesa que sería harto complicado mantenerse en la universidad y en lo que respecta al mundo empresarial, las opciones son pocas: “En País Vasco y Cataluña el sector es un poco más amplio que en el resto del estado, en Cataluña más. Aquí en casa tenemos, por ejemplo, empresas centradas en el sector del caucho, pero no hay mucho campo”.

La situación es muy diferente en Europa .“En la universidad nos mostraron las ofertas de trabajo: En el Reino Unido mil y pico; en Alemania, 700 y pico: en España, dos”. Ante esa tesitura y teniendo en cuenta que las becas para el doctorado son escasas y muchos los solicitantes, le preguntamos por la posibilidad de emigrar. “Lo está haciendo mucha gente”, afirma, “pero yo no me lo planteo”. Admite que ya se ve mayor para hacer las maletas. “Me ha venido todo un poco más tarde que a los demás. He hecho la carrera con jóvenes de 23-24 años. A ellos les veo más iniciativa de irse fuera, no tienen tantas ataduras”. Aunque deja claro que si finalmente se diera la oportunidad no se cerraría. “Pero como primera alternativa no la contemplo”, reitera.

Nuevo en Lanbide
Iñaki García espera y desespera a que en el próximo mes de enero salga la resolución de la beca que decidirá, o no, su futuro a corto plazo. Mientras, ha comenzado su iniciación en el mundo del desempleado. Ha desechado la opción, por el momento, de buscar empleo en la docencia: “No he querido llamar a la puerta de colegios concertados y privados ante la posibilidad de tener que dejarles tirados si me conceden la beca”, dice. Y no hay mucha más posibilidad en los colegios públicos: “No se abren listas”, sentencia.

Así que el primer paso, como en cualquier caso, ha sido conocer Lanbide. “La primera vez fue un caos porque había otra persona con mi número de DNI y ha complicado mucho los inicios”. Este joven nos explica que Lanbide tiene un servicio integrado en la propia universidad que facilita la transición: “Cuando acabas el máster te llaman y te dan de alta, te ayudan a hacer el currículum, las cartas de presentación, etc.”. Un servicio que valora muy positivamente, aunque duda que por esta vía encuentre una oferta trabajo de su formación porque las empresas del sector buscan en la propia universidad o por otras vías a sus candidatos.

Nos llama la atención uno de los consejos recibidos: “Nos recomiendan que hagas currículum específicos para cada empresa, que te enteres bien de qué buscan y que no incluyas información ‘de más’, porque eso les echa para atrás”.

Defensa de la educación
Puede que el de Iñaki García sea un caso atípico pero lo cierto es que, como él asevera, “nunca se sabe lo que te va a deparar la vida”. Él es un acérrimo defensor de la enseñanza y cuando se le pregunta si merece la pena tanto esfuerzo para toparse con el vacío ante el que se encuentran él y sus compañeros él lo tiene muy claro: “Yo animo a estudiar a todo el que quiera y a formarse bien, luego la vida dirá lo que pasa, pero creo que tendrás más oportunidades. Debiera ser así”, alega. Además, comenta que en estos últimos años cada vez ha visto a más adultos regresando a las aulas “porque no encontraban empleo o lo que tenían eran trabajos precarios”.

Con todo, es crítico con la educación: “Debería haber una revolución muy grande, un pacto de Gobierno”, y subraya que él ha pasado por siete reformas educativas diferentes, algo que “no tiene sentido”. Habla del concepto 3+2 introducido recientemente. “Me gusta porque te ayuda a especializarte más, pero no tiene sentido que los últimos años haya que pagar como si fuera matrículas de máster, estamos volviendo a la élite universitaria”, denuncia.

Iñaki García aprende a hacer búsquedas en Lanbide, indaga empresas a las que pueda enviar un currículum maquillado y cruza los dedos para que el año nuevo le regale una beca que le permita dar ese salto que busca. Pero, mientras tanto, “no veo nada claro, todo está oscuro”, lamenta.

Actualización: Iñaki García nos ha escrito para contarnos que, mientras espera la resolución de la beca para el doctorado, le han contratado de la Universidad para trabajar como investigador los próximos tres meses.