Author Archives: Selene Lanchas

Emprender, más difícil para las mujeres

Tras 8 años trabajando en tu especialidad, dar el salto al emprendizaje puede ser un cambio muy grande. O no, si se hace con la persona adecuada. Nuestra Valiente de esta semana ha decidido dar un giro a su vida laboral, de la mano de una compañera a la que no le falta trabajo. Zuriñe, licenciada en Comunicación Audiovisual y con un máster de la misma rama, ha trabajado “durante los últimos 8 años de manera continua en lo que me gusta”, hasta que el pasado mes de octubre se quedó en el paro al terminar el contrato por maternidad que cubría. Junto a ella en esta aventura está Naiara, licenciada también en “Humanidades: Comunicación” y que ha trabajado como periodista, profesora en el extranjero y, actualmente, trabaja en una empresa privada. Juntas han decidido dar el salto y crear su propio negocio: Goxatu.

Como hemos mencionado antes, Zuriñe se quedó en el paro hace dos meses: “al tener nuestro proyecto en marcha y a punto de inaugurar, pensé que la vida me daba una oportunidad de centrarme en esto”, relata. Afirma que no se ha sentido desgraciada por estar en el paro ya que ha podido trabajar de lo suyo durante mucho tiempo. Hay un elemento que ha sido clave a la hora de que Zuriñe se animara a emprender: “El hecho de contar con mi compañera, amiga y ahora socia. Ver que las dos tenemos objetivos y valores similares ha hecho que no dudara en tirar hacia adelante. Es muy gratificante poder contar con alguien y compartir un proyecto de estas características”.

Un sitio familiar
Goxatu ya está en marcha en el centro de Donosti: “Es una nueva propuesta de ocio que ofrece una agenda mensual de actividades dirigidas a toda la familia” explica Zuriñe. “Además dispone de servicio de cafetería donde se pueden degustar zumos, batidos naturales, repostería artesanal, cafés y más productos elaborados al momento”. Pero si algo tiene claro es que “la mejor definición de Goxatu es su propio nombre: un lugar agradable, goxo, donde puedes disfrutar de cada momento”. Naiara nos cuenta que el local está planteado “como un hogar, un lugar agradable y donde todos los miembros de la familia comparten espacio. Un espacio multidisciplinar y sin barreras con muebles adaptados a todos los tamaños, para que toda la familia se sienta cómoda y como en casa”.

Este proyecto es diferente a los que hemos conocido anteriormente, ya que se aleja del mundo del diseño o comunicación, tiene un lugar físico y ha requerido una inversión más grande. Para poder sacarlo adelante Zuriñe y Naiara han buscado ayuda en diferentes asociaciones y programas. El primer paso fue participar en el programa EMEKIN, promovido por la Diputación Foral de Gipuzkoa y que tiene como objetivo fomentar la creación de empleo mediante el impulso de proyectos empresariales promovidos por mujeres. “Junto con ellos llevamos a cabo el plan de viabilidad con la Federación Mercantil de Gipuzkoa. Después de decidir seguir adelante con el proyecto, la contabilidad del primer año nos la gestiona la Federación Mercantil de Gipuzkoa mediante la ayuda de EMEKIN”, nos cuenta Zuriñe.

Pero esta no ha sido el único programa al que han acudido. Las distintas instituciones de la ciudad también ofrecen soporte para los jóvenes emprendedores tal y como nos comentan nuestras valientes: “Desde el Ayuntamiento de Donostia hemos solicitado la ayuda por la rotulación en euskera, ya que nos conceden el 50% de la rotulación. También hemos solicitado a Fomento de San Sebastián ayudas por la creación de nueva empresa y la contratación de una trabajadora que se encontraba en paro y residente en Donostia. Estamos a la espera de la resolución de estas ayudas”.

Pero no es oro todo lo que reluce. Zuriñe considera que “se deberían equiparar las condiciones y requisitos que solicitan a los autónomos a nivel europeo, ya que en esta materia el Estado Español se encuentra muy a la cola de los demás países de la UE”.

Pocas mujeres
A pesar de todas las ayudas que han pedido “emprender no es tan fácil como lo pintan. Tienes que tener unas ideas muy claras y, sobre todo, ganas de echar para adelante. El fundamento para hacer las cosas es imprescindible”sentencia Zuriñe. Asegura que para ella luchar por la excelencia es algo imprescindible para conseguir los objetivos que una/o se proponga “sin conformarse con algo a medias y siempre actuando con sentido común y adaptándote a las situaciones nuevas”.

Mediante el programa EMEKIN ambas han comprobado que hay una gran diferencia “entre el número de emprendedores masculinos y femeninos, y es que aún hoy resulta muy difícil compaginar vida familiar y profesional”. En este aspecto consideras que “las mujeres son las que más sacrifican ya que ganan sueldos más bajos que sus parejas y siguen sintiendo la responsabilidad del mantenimiento de los hijos/as”. No dudan en ser contundentes al afirmar que las mujeres que “se atreven a emprender y dedicarse en exclusiva a su negocio son unas valientes”. Su experiencia les ha enseñado que las entidades no lo ponen nada fácil: mucho papeleo, mucho requisitos a cumplir, muchas tasas que pagar y pocas ayudas para emprender en los primeros años.

Optimismo
A pesar de haberse embarcado en esta aventura tan diferente de lo que está acostumbrada, Zuriñe se muestra optimista y cree “que volveré a trabajar en algo que me guste, ya sea en el propio proyecto como en el mundo de la comunicación”. Es realista a la hora de describir el momento en el que estamos y considera que no volveremos a vivir como hace algunos años: “no creo que volvamos a lo anterior, pero lo considero algo positivo ya que el modelo anterior no me resulta realista”, sentencia. En su entorno le ha tocado vivir los estragos del desempleo; y no sólo por el momento en el que vive actualmente: “Varios familiares están en el paro desde hace varios años y no consiguen encontrar un trabajo”.

Apostar por la formación

Inestabilidad. Una palabra que define a la perfección la situación en la que viven las personas desempleadas. No saber qué deparará el día que acaba de empezar o el de mañana. Javier Martínez, nuestro joven protagonista de esta semana, define así el momento en el que se encuentra ahora mismo: “Estoy viviendo un periodo, por así decirlo, de “inestabilidad”, puesto que decidí renunciar a un buen empleo para seguir formándome”. Esta valiente pero difícil decisión, ha llevado a este joven periodista desde su Málaga natal a Madrid: “Terminé en 2014 el Grado en Periodismo en la Universidad de Málaga; fui becario en varios sitios y colaborador en ‘El Mundo’ de Málaga hasta que decidí dejarlo para venir a Madrid a hacer un máster de Periodismo y Comunicación Digital”.

A raíz de su decisión Javier afirma vivir un momento difícil: “Por un lado estoy ilusionado por las nuevas metas. Por otro, tengo miedo de que el máster me decepciones, que el dinero que he invertido (en parte mis ahorros, en parte ayuda de mis padres) no sirva para nada. A veces siento que he tentado a la suerte, tal y como está la cosa”, sentencia. Y es que esta situación no es nueva para él: las semanas después de terminar la carrera también fueron bastante intensas, la búsqueda del primer empleo y las prácticas no siempre es fácil: “Cuando no te hacen caso tienes a preguntarte ¿qué estoy haciendo mal? ¿Por qué no les gusto?. Estuve a punto de quedarme sin prácticas en el verano de 2014 y hasta que no las conseguí lo pasé mal. Porque, además, consideraba que había hecho los suficientes méritos en la ciudad como para que los directores de medios me tuvieran en cuenta”, recuerda.

Contactos influyentes
En su rutina de búsqueda de empleo, este joven dedicaba como mínimo una hora al día a “ser pesado”, además de repartir currículums: “Escribía correos a redactores jefe y directores a mansalva”. De hecho, recomienda abordar directamente a trabajadores encargados de la contratación en las empresas y se muestra convencido al afirmar lo siguiente: “No creo que un papel con tus méritos sirva de mucho. Hay que echarle cara y darse a conocer. Ser activo y perder la vergüenza”. Su insistencia trajo consigo una oportunidad laboral: “Ante un trabajo que sí, que estaba bien, pero no me ofrecía demasiado (falta de horarios, por ejemplo) decidí seguir formándome e instalarme en Madrid”, comenta con decisión.

Afirma que ha utilizado tanto el CV en mano como las redes sociales y se aventura a dar su opinión sobre una de ellas que ha ganado popularidad en los últimos meses: “No sé exactamente cómo, pero a Linkedin le queda mucho para lograr ser una web en la que tengas alicientes para meterse más de una vez por semana”. Eso sí, no duda que en el difícil mundo de la comunicación no hay nada mejor como un buen contacto: “Los currículums en el mundo del periodismo han demostrado su ineficacia ante el poder de un buen contacto que conozca tu trabajo y te recomiende. Los directores de medios prefieren siempre fichar a alguien de quien tengan referencias, puesto que tener la carrera, en este oficio, no implica ni buen hacer, ni instinto, ni profesionalidad”, sentencia.

A pesar de su corta edad, este joven periodista ha realizado varias entrevistas. Asegura que todas ellas fueron normales y exitosas salvo una de ellas: “Me entrevistaron en una televisión local y, tras decirme que sí, me volvieron a llamar para decirme que estaba fuera. Tengo fuentes que aseguran que la decisión fue motivada porque el director del grupo de comunicación vio en mi currículum que había colaborado en un medio con el que no comulgaba”. Una triste realizar que vuelve a sacar a la palestra lo difícil, complicado e influenciado que está el mundo del periodismo y de la comunicación en general.

Cambio de modelo
Tras todas estas aventuras, Javier se encuentra en Madrid donde su situación personal ha cambiado: está viviendo de sus ahorros, pero sin olvidar a sus padres quienes “me ayudan muchísimo. Les estoy muy agradecido pero no es fácil para mí. Ya estaba acostumbrado a vivir por mi cuenta con el dinero de la colaboración en ‘El Mundo’”. Afortunadamente, la crisis no se ha dejado notar en su entorno familiar ya que todos tenían trabajo fijo. Eso sí, los cambios en educación le han tocado más de cerca: “Lo he notado más en amigos de universidad que han tenido problemas y lo han pasado mal para pagarse la matrícula”. Javier quiere mostrarse optimista de cara a la mejora de la economía, aunque afirma que no sabe qué nos deparará el futuro: “A la crisis hay que sumarle un cambio de modelo brutal en el periodismo. Son los peores tiempos para meterse en este oficio. Eso sí, confío en mis posibilidades y en mi talento. Inconscientemente creo que pienso, a veces demasiado a menudo, que voy a triunfar. Pero si lo pienso en frío, es siempre difícil y de buen seguro me va a tocar de nuevo cobrar una miseria siendo becario”.

Científicos exiliados

Alemania. Otro punto de encuentro de miles de jóvenes que buscan una oportunidad laboral. Y es que para los científicos hallar una experiencia en su ámbito laboral cerca de casa es un reto casi imposible. No es la primera vez que nos topamos con jóvenes altamente preparados que no encuentran un empleo y tienen que emigrar a otros países de Europa. Es el caso de nuestra valiente de esta semana: Gema tiene 29 años, es licenciada en Biología y tiene un máster en Genética y Biología Celular. Casi nada. Sin embargo, a día de hoy, reside en Alemania donde ha tenido que viajar para poder realizar su tesis doctoral en un centro de investigación en Munich.

Cuando habla de desempleo afirma que “no ha estado nunca exactamente en paro”. Su situación fue diferente: “Tras terminar el máster no tuve más opción que permanecer un año más allí voluntariamente y de manera no remunerada”. Al finalizar este periodo de tiempo decidió irse de España. De este momento, ya han pasado más de dos años.

Alemania quiere doctorados
Ante la idea de emigrar, Gema asegura que “no me he ido exactamente porque no tuviera más remedio que irme. Directamente no busqué muchas alternativas en España. Me quería ir”, sentencia. Y es aquí donde la realidad vuelve a toparse con nuestros científicos más preparados: “De cualquier forma iba a ser más productivo que quedarme”.

Gema recaló en el país germano por elección propia: “Me vine aquí ya con un puesto como estudiante de doctorado”. Recuerda que en ese momento le apetecía tener de nuevo la experiencia de vivir en el extranjero, algo de lo que ya disfrutó estando de Erasmus en Suecia. Buscaba un lugar que estuviera en Centro Europa; pero, sobre todo, un sitio “donde hubiera muchas posibilidades fuera de la academia, por si acaso”. Y es que “en España estábamos pegándonos por conseguir FPI y FPU para hacer el doctorado. En otros países como Alemania, estaban pidiendo doctorados; por lo que la diferencia era evidente”.

Una vez más, nos encontramos con grandes diferencias entre Alemania y España: “Mejores suelos, mejores medios. Pero más burocracia”, comenta Gema. Y es aquí donde afirma que en España las cosas se hacen más rápidamente: “Echo de menos la rapidez española. Sí, sí, somos más rápidos en gestiones burocráticas, imagínate… Aquí todo requiere rellenar documentos y más documentos, y más… Y ahora tiene que mandarlo aquí y allá y hartarte a esperar”, relata con hartazgo. A la hora de plantearse el regreso comenta que no sabe qué hará: “España tira, pero tendré también que preguntar a mi pareja. Además si tras doctorarme puedo encontrar la posición que deseo por aquí… habrá que verlo”.

Internet como motor
En el momento de realizar búsquedas de empleo, nuestra valiente recurre a la herramienta estrella de la actualidad: Internet. Para los interesados en encontrar una oportunidad laboral en Alemania, Gema recomienda la página StepStone: “Hay páginas muy buenas como ésta. Me gusta encontrarme listas infinitas de ofertas de trabajo y poder escribir y trabajarme el CV y la carta de presentación (o lo que me pidan), en función de si me interesa el puesto de trabajo”. Para los científicos que ansían una oportunidad fuera de sus fronteras Gema recalca que hay “otras posibilidades para encontrar puestos de trabajo. En mi caso fue un anuncio por mi actual jefe en el JobMarket de FENS”. Anuncio que, además, fue su propio supervisor el que le mostró apoyándole a buscar suerte en el extranjero ante las pocas posibilidades que había aquí.

Antes de probar suerte en el extranjero Gema realizó dos entrevistas para trabajar como técnico de laboratorio. Afirma que “fui poco convencia de que me fuera a quedar, fue un poco por probar, sentirme en un proceso de selección… Si vas poco convencido, se nota, y no te cogen”, opina. Además del convencimiento, considera que ser demasiado sincero puede resultar un problema en alguna ocasión.

Y mientras tiene la esperanza de que la situación mejore, nuestra valiente reside en Munich, una ciudad donde “la vivienda es requetecara”, gana un sueldo y tiene su casa. Eso sí, la crisis ha llegado a su entorno donde “muchos se han tenido que buscar opciones B, pocos trabajan como biólogos, algunos han arriesgado a abrir pequeños negocios”. La situación en el sector no es la idónea tampoco: “Veo mucho contrato basura a mi alrededor, pero pocas quejas. Si te quejas, lo pierdes; y estamos para pocas tonterías” sentencia.

Una oportunidad en Irlanda

Irlanda es un país que ha acogido a jóvenes de toda Europa que buscaban una oportunidad laboral o, simplemente, mejorar su inglés. En Valientes hemos visitado este lugar en un par de ocasiones; y nuestra protagonista de esta semana nos lleva de nuevo allí. Ane Fano, una joven donostiarra de 26 años y con un grado en comunicación, lleva casi un año en Irlanda y no puede hablar mejor de país que la ha acogido: “Soy muy feliz”.

Sin embargo, el camino hasta esta felicidad no ha sido fácil. Cuenta que “en paro no he estado nunca. No se me han caído los anillos por hacer cualquier trabajo”. A pesar de ello, la época más dura la vivió al terminar la universidad: “No sabía cuál iba a ser el siguiente paso. Pasas toda la vida sabiendo cuál es el siguiente paso y de repente no sabes por dónde tirar”. No encontró nada de su especialidad, la comunicación, pero al menos “encontré un trabajo que me mantenía ocupada. Pero hay que insistir y, sobre todo, no acomodarse porque estés ganando dinero”. Con esta reflexión no quiere menospreciar ningún trabajo “simplemente me refiero a que si tu ilusión es trabajar de lo que has estudiado, busca, que al final, aunque sea por pesada, te cogen. Pero insiste, y que vean tus ganas y tu motivación”, sentencia.

Y como Ane buscaba “algo más” probó suerte con las ayudas Global Training que ofrece Fomento Donostia para jóvenes con ganas de internacionalizarse: “Son una oportunidad increíble para encontrar trabajo en el extranjero y de tu especialidad”, explica. Optó por varias opciones (Manchester, Argentina…) pero haciendo caso a su instinto decidió esperar y llegó la oportunidad de Cork: “Aún sigo intentando explicar de qué iba mi beca, pero para que la gente me entienda suelo explicar los proyectos en los que trabajo”, comenta. “Me he dedicado durante los meses de la beca a hacer estudios de mercado, dinámicas de grupo, y otro tipo de temas de Marketing para ayudar a encontrar trabajo a personas mayores de 50 que llevan en desempleo mucho tiempo”. En este caso, la elección del país le vino por el destino de la ayuda a la que optaba; pero también porque Irlanda es un lugar con el que siempre ha tenido una conexión.

Una sociedad diferente
Al recordar el momento de su partida, Ane asegura que no iba con ninguna expectativa: “Vine con ganas de experiencias nuevas, de una vida nueva y de conocer a muchísima gente. No conocía a nadie en Cork”. En el tiempo que ha estado allí ha podido comprobar que las diferencias laborales son inmensas: “Hay condiciones geniales en prácticamente cualquier trabajo”, sentencia. “A nivel de suelo, no conozco a nadie que cobre menos de 1300 euros. Trabajas mucho, pero nunca más de tus horas; y si hay que hacer horas extra, te las pagan”. Cuenta también que a veces toca trabajar los sábados a cambio de un festivo entre semana. Y se muestra muy segura a la hora de afirmar que “hay un respeto absoluto por el trabajo. Te ofrecen mucha seguridad y contratos dignos”.

Con este panorama y sabiendo lo que se encontrará si regresa, esta joven no se plantea volver: “Siempre lo tengo en mente, pero de momento me quiero quedar a largo plazo”. Asegura que si se acaba aburriendo o según el camino profesional que siga su carrera, seguirá adelante en otro país. Pero sabe que será difícil hacerlo si regresa a casa: “Volver está difícil, sobre todo a Donostia con los precios que hay; y no me veo situada en ninguna empresa en la que vaya a tener las condiciones que tengo aquí”.

Para los que estén pensando en ir a Irlanda y probar suerte allí, Ane considera que las personas bilingües pueden encontrar trabajo: “No hemos venido a quitar el trabajo a los irlandeses, que podría parecerlo. Hacemos trabajos que algunos no pueden hacer. Parece muy subidito lo que digo, pero en la mayoría de los casos piden perfiles internacionales que sean capaces de comunicarse en Inglés y en algún otro idioma”.

Entrevistas muy dispares
Al terminar la beca realizó dos entrevistas de trabajo en Irlanda cada cual más diferente: “Una duró muy poco y conseguí el trabajo, pero no me emocionó la forma de conseguirlo. Una entrevista de 4 minutos no hace que te sientas valorada”. La segunda fue en la empresa en la que trabaja actualmente, VoxPro, que le causó una magnífica impresión desde el principio: “Estuve una hora en la entrevista, hablando de todo, preguntando y feliz. Ahora después de haber conocido al equipo lo re-confirmo”. Eso sí, también le tocó lidiar con la otra cara de la moneda: “Fue una anécdota terrible porque me timaron de mala manera”. La entrevista que le realizó el director de la oficina de la, teóricamente, mejor empresa de Marketing de Irlanda fue positiva y le dijeron que el siguiente paso era conocer al equipo de trabajo. Pero no resultó ser lo que le prometieron: “Me tuvieron de casa en casa, a puerta fría, vendiendo caridad a la gente. Estuve más de 12 horas trabajando, andando por un pueblo. Me ofrecieron el trabajo, y bueno, ni siquiera un sueldo base, todo variable. Sólo querían aprovecharse. Hay que tener cuidado”, sentencia.

Como consejo a todo aquel que quiera conseguir trabajo en Irlanda, Ane recomienda un CV que esté cuidado y que impresione; y la página jobs.ie, “una de las más importantes del país y que no puede tener un diseño más simple. Y funciona. Pero también puede ser el hecho de que aquí veo mucho más movimiento, posibilidades y mercado”. Considera clave para que esto sea así el hecho de que a las empresas multinacionales les saliera tan barato aterrizar en Europa; lo que hizo que se crearan un montón de trabajos, lo cual ha hecho que mejore la economía del país sustancialmente. Pero matiza: “Porque cobramos muy bien, pero también pagamos la vida en impuestos. Lo cual repercute de manera positiva en los ciudadanos del país”

Afrontando las adversidades

La historia de la Valiente de esta semana nos enseña que, a veces, para conseguir lo que una quiere hay que seguir el camino difícil. Hilda Figueroa, una joven de 29 años, tuvo claro desde niña que “lo mío eran los idiomas. Mi sueño siempre ha sido viajar a otros países y estudiar”. Es por ello que al terminar los estudios de bachillerato, y ante la necesidad de trabajar porque “mi padre no podía costearme una Universidad, me presenté a varias Universidades públicas albergando alguna esperanza de que me contrataran. Pero, tristemente, no pasé a ninguna” relata.

Ante esta tesitura, Hilda cuenta que consiguió su primer trabajo en el año 2007 en un call-center. Es la primera vez que nos topamos con alguien que ha tenido este tipo de empleo; y la experiencia de nuestra Valiente no fue nada positiva: “estuve 4 meses. Las jornadas de trabajo eran interminables, no había ningún descanso, no podía salir a almorzar o tomarme un descanso para ir al baño. Fue una época difícil que me hizo hasta perder peso”. Tras unos meses y por su propio bien, Hilda decidió renunciar.

Nuevas oportunidades
Afortunadamente, sólo estuvo dos meses en el paro. Tras este periodo de tiempo encontró un buen trabajo en otro call-center pero, esta vez, era un banco el que estaba detrás: “Estaba tan contenta por el salario. Además ingresé en un grupo de música y el banco me pagó las clases de cantó. Fue una experiencia muy bonita”, recuerda Hilda. Tras casi dos años en la empresa, ésta decidió prescindir de sus servicios lo que fue “devastador” para ella porque “me deprimí mucho. Pero seguí luchando” sentencia.

En el año 2009 obtuvo un trabajo en una multinacional donde pudo obtener de “los turnos rotativos, un mejor salario y pude conocer gente maravillosa. Disfrutaba mucho con ese trabajo” comenta. Esta estabilidad le permitió empezar a ahorrar para viajar al extranjero; al mismo tiempo, empezó a estudiar inglés. Aunque todo pintaba de color de rosa, tuvo que pasar por una experiencia negativa en su puesto de trabajo, lo que terminó con su jefe en la calle. Tras este negativo episodio Hilda continuó en la empresa hasta que, finalmente, en 2012 volvió a quedarse en el paro: “sentí que el mundo se me derrumbaba, sueños rotos” sentencia.

Desde entonces, Hilda hace repaso de su experiencia laboral y comenta que sólo ha tenido 5 trabajos, todos ellos con un salario mínimo y donde ha durado en cada uno de ellos poco más de un mes: “las razones para mis abandonos son que el ambiente laboral no es muy agradable. La presión, la humillación, la falta de humanidad…” recuerda. Todas estas sensaciones dan a entender lo difícil que puede ser la labor en un call-center.

La formación como salida
A día de hoy, Hilda continúa con la búsqueda activa de empleo: “me apunto a muchas ofertas acordes con mi perfil pero de las pocas que me llaman, me realizan entrevistas, pruebas… hasta que me dicen que me van a contratar y nunca lo hacen” comenta enfadada. Asegura que teniendo los papeles al día y superando las pruebas que te realizan es muy difícil “que te cierren puertas”. Afirma que ha llegado a cansarse y darse por vencida, pero a pesar de todo sigue luchando.

Mientras tanto, y para llenar su rutina, Hilda se ha volcado en los idiomas y está estudiando inglés e italiano, además de un curso de digitalización: “esto me ayuda a mantener mi mente un poco ocupada mientras sucede el milagro de obtener un empleo con un salario justo que me permita ahorrar y explorar nuevos horizontes” sentencia.