Apostar por la formación

By | 12/11/2015

Inestabilidad. Una palabra que define a la perfección la situación en la que viven las personas desempleadas. No saber qué deparará el día que acaba de empezar o el de mañana. Javier Martínez, nuestro joven protagonista de esta semana, define así el momento en el que se encuentra ahora mismo: “Estoy viviendo un periodo, por así decirlo, de “inestabilidad”, puesto que decidí renunciar a un buen empleo para seguir formándome”. Esta valiente pero difícil decisión, ha llevado a este joven periodista desde su Málaga natal a Madrid: “Terminé en 2014 el Grado en Periodismo en la Universidad de Málaga; fui becario en varios sitios y colaborador en ‘El Mundo’ de Málaga hasta que decidí dejarlo para venir a Madrid a hacer un máster de Periodismo y Comunicación Digital”.

A raíz de su decisión Javier afirma vivir un momento difícil: “Por un lado estoy ilusionado por las nuevas metas. Por otro, tengo miedo de que el máster me decepciones, que el dinero que he invertido (en parte mis ahorros, en parte ayuda de mis padres) no sirva para nada. A veces siento que he tentado a la suerte, tal y como está la cosa”, sentencia. Y es que esta situación no es nueva para él: las semanas después de terminar la carrera también fueron bastante intensas, la búsqueda del primer empleo y las prácticas no siempre es fácil: “Cuando no te hacen caso tienes a preguntarte ¿qué estoy haciendo mal? ¿Por qué no les gusto?. Estuve a punto de quedarme sin prácticas en el verano de 2014 y hasta que no las conseguí lo pasé mal. Porque, además, consideraba que había hecho los suficientes méritos en la ciudad como para que los directores de medios me tuvieran en cuenta”, recuerda.

Contactos influyentes
En su rutina de búsqueda de empleo, este joven dedicaba como mínimo una hora al día a “ser pesado”, además de repartir currículums: “Escribía correos a redactores jefe y directores a mansalva”. De hecho, recomienda abordar directamente a trabajadores encargados de la contratación en las empresas y se muestra convencido al afirmar lo siguiente: “No creo que un papel con tus méritos sirva de mucho. Hay que echarle cara y darse a conocer. Ser activo y perder la vergüenza”. Su insistencia trajo consigo una oportunidad laboral: “Ante un trabajo que sí, que estaba bien, pero no me ofrecía demasiado (falta de horarios, por ejemplo) decidí seguir formándome e instalarme en Madrid”, comenta con decisión.

Afirma que ha utilizado tanto el CV en mano como las redes sociales y se aventura a dar su opinión sobre una de ellas que ha ganado popularidad en los últimos meses: “No sé exactamente cómo, pero a Linkedin le queda mucho para lograr ser una web en la que tengas alicientes para meterse más de una vez por semana”. Eso sí, no duda que en el difícil mundo de la comunicación no hay nada mejor como un buen contacto: “Los currículums en el mundo del periodismo han demostrado su ineficacia ante el poder de un buen contacto que conozca tu trabajo y te recomiende. Los directores de medios prefieren siempre fichar a alguien de quien tengan referencias, puesto que tener la carrera, en este oficio, no implica ni buen hacer, ni instinto, ni profesionalidad”, sentencia.

A pesar de su corta edad, este joven periodista ha realizado varias entrevistas. Asegura que todas ellas fueron normales y exitosas salvo una de ellas: “Me entrevistaron en una televisión local y, tras decirme que sí, me volvieron a llamar para decirme que estaba fuera. Tengo fuentes que aseguran que la decisión fue motivada porque el director del grupo de comunicación vio en mi currículum que había colaborado en un medio con el que no comulgaba”. Una triste realizar que vuelve a sacar a la palestra lo difícil, complicado e influenciado que está el mundo del periodismo y de la comunicación en general.

Cambio de modelo
Tras todas estas aventuras, Javier se encuentra en Madrid donde su situación personal ha cambiado: está viviendo de sus ahorros, pero sin olvidar a sus padres quienes “me ayudan muchísimo. Les estoy muy agradecido pero no es fácil para mí. Ya estaba acostumbrado a vivir por mi cuenta con el dinero de la colaboración en ‘El Mundo’”. Afortunadamente, la crisis no se ha dejado notar en su entorno familiar ya que todos tenían trabajo fijo. Eso sí, los cambios en educación le han tocado más de cerca: “Lo he notado más en amigos de universidad que han tenido problemas y lo han pasado mal para pagarse la matrícula”. Javier quiere mostrarse optimista de cara a la mejora de la economía, aunque afirma que no sabe qué nos deparará el futuro: “A la crisis hay que sumarle un cambio de modelo brutal en el periodismo. Son los peores tiempos para meterse en este oficio. Eso sí, confío en mis posibilidades y en mi talento. Inconscientemente creo que pienso, a veces demasiado a menudo, que voy a triunfar. Pero si lo pienso en frío, es siempre difícil y de buen seguro me va a tocar de nuevo cobrar una miseria siendo becario”.